Les societats senyorials europees a la Edat Moderna

vlcsnap-00001.pngFONT: Miramax Films, 1998

En l’àmbit legal, poquetes coses havien canviat: els territoris dels regnes continuaven fragmentats en senyorius de diversa titularitat. Això sí, molts senyors havien renunciat a les seues prerrogatives judicials penals (la “Justicia Mayor” o “Mero Imperio”) i procuraven deixar en mans de tribunals dependents del rei (les “Audiencies”) o de la Inquisició els delictes que implicaven penes de pressó o mort.

– Per què creus tu que els senyors no estaven massa interessats en mantenir en les seues mans el “Mer Imperi”?

Així, en la teoria juridica tot seguia igual: un món dividit en senyors i camperols. Però… I en la realitat del dia a dia?

Un home anomentat Robert Jannys era “botiguer” a la ciutat de Norwich (Anglaterra), a començaments del segle XVI. Al 1523 es va recaptar un impost extraordinari [personal i proporcional a la riquesa del pagador]. la quantitat que va tenir que pagar el botiguer Robert Jannys va ser major que per exemple el que va pagar tota la ciutat de Rochester, que era la ciutat més gran del comtat de Kent.

WRIGHTSON, K.: Early Modern England. Open Yale Courses, session 2.

– Aquest Robert Jannys, era un simple “botiguer”? Doncs, què era?

Anem a altre exemple, en aquest cas literari:

Saludóles don Quijote, y después de saber el camino que llevaban, que era el mesmo que él hacía, les ofreció su compañía y les pidió detuviesen el paso, porque caminaban más sus pollinas que su caballo; y, para obligarlos, en breves razones les dijo quién era, y su oficio y profesión, que era de caballero andante que iba a buscar las aventuras por todas las partes del mundo. Díjoles que se llamaba de nombre propio «don Quijote de la Mancha» y por el apelativo «el Caballero de los Leones». Todo esto para los labradores era hablarles en griego o en jerigonza, pero no para los estudiantes, que luego entendieron la flaqueza del celebro de don Quijote, pero con todo eso le miraban con admiración y con respecto, y uno dellos le dijo:
-Si vuestra merced, señor caballero, no lleva camino determinado, como no le suelen llevar los que buscan las aventuras, vuesa merced se venga con nosotros: verá una de las mejores bodas y más ricas que hasta el día de hoy se habrán celebrado en la Mancha, ni en otras muchas leguas a la redonda.
Preguntóle don Quijote si eran de algún príncipe, que así las ponderaba.
-No son -respondió el estudiante- sino de un labrador y una labradora: él, el más rico de toda esta tierra, y ella, la más hermosa que han visto los hombres. El aparato con que se han de hacer es estraordinario y nuevo, porque se han de celebrar en un prado que está junto al pueblo de la novia, a quien por excelencia llaman Quiteria «la hermosa», y el desposado se llama Camacho «el rico», ella de edad de diez y ocho años, y él de veinte y dos, ambos para en uno, aunque algunos curiosos que tienen de memoria los linajes de todo el mundo quieren decir que el de la hermosa Quiteria se aventaja al de Camacho; pero ya no se mira en esto, que las riquezas son poderosas de soldar muchas quiebras. En efecto, el tal Camacho es liberal y hásele antojado de enramar y cubrir todo el prado por arriba, de tal suerte, que el sol se ha de ver en trabajo si quiere entrar a visitar las yerbas verdes de que está cubierto el suelo.

[…]

Lo primero que se le ofreció a la vista de Sancho fue, espetado en un asador de un olmo entero, un entero novillo; y en el fuego donde se había de asar ardía un mediano monte de leña, y seis ollas que alrededor de la hoguera estaban no se habían hecho en la común turquesa de las demás ollas, porque eran seis medias tinajas, que cada una cabía un rastro de carne: así embebían y encerraban en sí carneros enteros, sin echarse de ver, como si fueran palominos; las liebres ya sin pellejo y las gallinas sin pluma que estaban colgadas por los árboles para sepultarlas en las ollas no tenían número; los pájaros y caza de diversos géneros eran infinitos, colgados de los árboles para que el aire los enfriase.
Contó Sancho más de sesenta zaques de más de a dos arrobas cada uno, y todos llenos, según después pareció, de generosos vinos; así había rimeros de pan blanquísimo como los suele haber de montones de trigo en las eras; los quesos, puestos como ladrillos enrejados, formaban una muralla, y dos calderas de aceite mayores que las de un tinte servían de freír cosas de masa, que con dos valientes palas las sacaban fritas y las zabullían en otra caldera de preparada miel que allí junto estaba.
Los cocineros y cocineras pasaban de cincuenta, todos limpios, todos diligentes y todos contentos. En el dilatado vientre del novillo estaban doce tiernos y pequeños lechones que, cosidos por encima, servían de darle sabor y enternecerle. Las especias de diversas suertes no parecía haberlas comprado por libras, sino por arrobas, y todas estaban de manifiesto en una grande arca. Finalmente, el aparato de la boda era rústico, pero tan abundante, que podía sustentar a un ejército.
Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba y de todo se aficionaba. Primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quien él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques, y últimamente las frutas de sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas; y así, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se llegó a uno de los solícitos cocineros, y con corteses y hambrientas razones le rogó le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas. A lo que el cocinero respondió:
-Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene juridición la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos y mirad si hay por ahí un cucharón, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan.
-No veo ninguno -respondió Sancho.
-Esperad -dijo el cocinero-. ¡Pecador de mí, y qué melindroso y para poco debéis de ser!
Y diciendo esto asió de un caldero y, encajándole en una de las medias tinajas, sacó en él tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho:
-Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora del yantar.
-No tengo en qué echarla -respondió Sancho.
-Pues llevaos -dijo el cocinero- la cuchara y todo, que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple.

Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha. 1605.

– Aquest personatge de ficció, Camacho, és un simple camperol? Doncs aleshores, què és?

– Com va ser possible que alguns “botiguers” i “camperols” es feren rics sota el règim senyorial?

Els privilegiats

– Desprès de segles gaudint del privilegi d’amortització/vinculació, com creus tu que eren els patrimonis de nobles i institucions religioses?

– Aquest és el plànol de la ciutat de València a l’any 1700. Està retallat en 8 fulls A4. Imprimeix i pega els fulls. Una vegada fet açò, pinta del mateix color les propietats marcades amb els següents números: 1 al 71(totes), 73, 74, 104 i 105.

Planol Valencia Tosca8A4

Vista global del plànol:

Doncs bé: tot això era propietat de l’Esglèsia. I només a la ciutat de València.

– Escriu a la teua llibreta el nom complet de tots els edificis que has marcat al teu plànol. Pots ajudar-te amb açò: 

notas tosca.jpg

– Escriu a la teua llibreta cinc llocs que conegues del centre de València. A continuació,  situa-los al teu plànol del segle XVII. Pots ajudar-te amb aquesta imatge per satèl·lit: València centre

Definitivo

El prestigi

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Velàzquez: autorretrat al quadre “Les Menines”

Malgrat els canvis soterrats que estaven desenvolupant-se poc a poc, l’hegemonia senyorial continuava tant a l’àmbit econòmic com al de les idees.

Llig el següent article de divulgació (https://goo.gl/KQWzx4) i contesta:

– Quina era la màxima aspiració de Velàzquez?

– Quins eren els pasos per a ser reconegut com a noble?

– Finalment, com va aconseguir Velàzquez el seu objectiu?

– Per quina raó creus tu que Velàzquez va invertir tant de temps, diners i esforç en aquesta història?

– Socialment parlant, Velàzquez en realitat què era?

L’esclau de Velàzquez

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Retrat de Juan de Pareja pintat per Velàzquez al 1550.

Sabem molt poquet sobre Juan de Pareja, l’esclau de Velàzquez. Era morisc, nascut a Antequera (Màlaga), i finalment va ser alliberat pel mateix velàzquez al 1655. Pareja era ell mateix també pintor:

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Retrat de José Rates Dalmau, pintat per Juan de Pareja (c. 1660-70).

Però l’escavitud a l’Espanya de l’edat Moderna, era una institució “benèvola”? Anem a veure-lo:

De todos los ejemplos expuestos el más trágico tiene lugar en la ciudad de Vera [provincia de Almería] cuando se aproximaba a su fin el siglo XVII.

Luis y María Rosa eran dos esclavos propiedad de Juan Aznar el Mayor, vecino de Vera. Ambos trabajaban para su amo en tareas bien distintas. En tanto que María Rosa se ocupaba del servicio de la casa, Luis trabajaba como “aguador”, un oficio tradicionalmente desempeña­do por los esclavos de aquella ciudad. Cada mañana, antes de salir el sol, partía de la casa del amo para vender agua, “que era en lo que lo tenía entretenido su señor”. […] El día 29 de abril de 1695, Luis salió de casa, como cada día, para vender agua. Desde el alba hasta las once de la noche estuvo ocupado en tal menester. […] De vuelta a casa, requerido por el amo a que entrara en la misma, Luisico —como lo llamaba María Rosa— desoyó la voz de Juan Aznar y se marchó. Hasta ese día Luis y su amo nunca habían reñido por causa alguna. Tan solo se habían suscitado algunas discusiones por la puntualidad en el cumplimiento de su obligación por parte del esclavo. Discusiones, que habían concluido con alguna que otra bofetada “o torniscón” sobre la cara del esclavo, según había presenciado la esclava y había confesado cuando fue recabada como testigo en el extenso proceso judicial incoado.

La desobediencia al amo iba a tener un terrible coste para el escla­vo. Juan Aznar, hombre de avanzada edad y con bastantes achaques, recabó la presencia de su hijo “Juan Aznar el Menor” para encomendar­ le la captura de su esclavo Luis. Desconocemos si la misión que le encargó fue la simple captura o si le dio libertad para actuar a su modo con el esclavo. Lo cierto es que el día 30 de abril varios vecinos de Vera presenciaron los sucesos que iban a acabar con la vida del esclavo Luis. Todos los vecinos que testificaron en el proceso declararon haber visto los mismos hechos. Vieron cómo Juan Aznar el Menor arrastraba del brazo al esclavo, y le decía expresiones del tenor de “levantate perro de ai y vamos a la huerta”, o “levantate perro que pareces zorra mortezina, vamos a arrancar lino”. Todos presenciaron que de la paliza propinada por Juan Aznar, el esclavo no podía moverse, que manaba grandes gotas de sudor “de tal forma que aunque un hombre fuera rebentado trabajan­do no avia de sudar tanto”. Y, por último, fueron testigos de cómo con el astil del azadón y con patadas por todo el cuerpo, el hijo del amo acabó con la vida del esclavo a pesar de las súplicas de éste en las que tratándole “de semejante” le pedía “por Dios” que no lo matara.

Los sucesos relatados que habían abocado a la muerte del esclavo no se producían por vez primera. Probablemente fue el desenlace final de una vida de continuos maltratos y vejaciones. Algunos testigos de­clararon haber visto en muchas ocasiones cómo el amo le “daba palos” y “mala vida” a su esclavo. El mismo dueño confesó estas relaciones en su testificación ante la justicia de Vera. Confesó que el esclavo no cumplía sus obligaciones con puntualidad y que por ello recibía estos malos tratos e insultos. Por eso, el esclavo, a pesar de que no hacía trampas a su amo en la venta de agua, recibía insultos como los de “perro cornudo picaro”, siempre según el testimonio mismo de quien los profería. […]

Ante las numerosas pruebas, el alcalde mayor de Vera dictó una benévola sentencia en enero de 1696. Aunque fue declarado culpable Juan Aznar el menor, la condena se redujo a un año de destierro de la jurisdicción y término de la ciudad de Vera, y al pago de las costas del proceso […]

¿Cuántos casos no llegaron ni siquiera a conocimiento de la justicia?, ¿cuántos esclavos no se atrevieron a denunciar malos tratos ante la justicia? 

FONT: Andújar Castillo, F. (1999). Sobre las condiciones de vida de los esclavos en la España moderna. Una revisión crítica. Chronica Nova, 26, pp. 7-36.

– Escriu el resum de la història contada pel professor Francisco Andújar Castillo.

Molts esclaus eren de pell blanca, o lleugerament morena. Per tal de ser fàcilment reconeguts, aquests esclaus eren marcats en les galtes amb un ferro candent amb els signes d’una S i un clau.s-y-clavo.png

 

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